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3 ideas a superar para quienes dicen “no me gusta hacer ejercicio”

3 ideas a superar para quienes dicen “no me gusta hacer ejercicio”

Dicen que a quien no le gusta leer, es porque no ha encontrado todavía un libro que le guste. Quizás en el colegio le obligaron a leer libros que le aburrían y eso le causó rechazo. Creo que puede pasar lo mismo con el ejercicio: quien dice que no le gusta hacer ejercicio, es porque en realidad no ha encontrado aún un ejercicio que vaya con él. Y, ¿es esto su culpa? Quizás haya caído víctima de alguna de estas ideas nocivas:

1. Ejercicio = adelgazar

Para empezar, hay que borrar de una vez por todas la idea de que si haces ejercicio es exclusivamente porque quieres perder peso. Frases como “¿Para qué haces ejercicio, si ya estás delgado?” o “A ti no te hace falta hacer ejercicio” tienen que desaparecer. El ejercicio no es un castigo para los gordos, es una oportunidad que se nos presenta a todos para ganar en salud física y mental. Nótese: el fin principal es ganar algo, no perder algo.

2. Ejercicio = sufrimiento

Relacionada con la anterior, pero más perniciosa aún, es la idea de que ejercicio = sufrimiento y cuanto más, mejor. Es una tortura dolorosa, pero necesaria para alcanzar una meta física determinada; una vez conseguida esa meta, por supuesto, podremos por fin abandonar la tortura. Aunque la mayoría de la gente lo dejará antes. Normal: someterse a estrés físico y psicológico no suele ser la mejor manera de avanzar en la vida, y menos cuando la meta es supuestamente la salud.

Estas son algunas frases —teóricamente— motivadoras, vistas en cuentas de redes sociales de fitness. Por desgracia, algunas incluso están llevadas por profesionales. Para cada una, quiero ofrecer una alternativa positiva, sana e inspiradora:

NO: “Sufre el dolor del ejercicio o sufre el dolor del arrepentimiento”

SÍ: La segunda parte es real, ya sea ahora o más tarde, cuando la edad vaya haciendo de las suyas. ¡Pero la manera de motivar a alguien que ya se siente culpable o preocupado a cambiar no es decirle que la otra opción es casi peor! Lo bueno es que no es cierto que haya que elegir entre dos dolores que sufrir. Hay que distinguir entre esfuerzo y sufrimiento. El ejercicio supone hacer un esfuerzo, pero uno que resulta en felicidad y mayor calidad de vida desde el primer minuto. Puede que a ti no te guste todavía hacer ejercicio, pero seguro que a tu cerebro sí, ya que libera endorfinas, las hormonas que nos dan sensación de felicidad y bienestar. La única manera de compensarlo es empeñarnos mucho en fastidiarlo.

“Disfruta de la felicidad del ejercicio (con un pequeño esfuerzo) o sufre el dolor del arrepentimiento”

NO: “Por mucho que esto duela, retirarse duele incluso más”

SÍ: lo que realmente duele es no retirarse cuando es necesario y por tanto lesionarse y estropear tus músculos y huesos. ¿Por no retirarse antes en una sesión, te vas a arriesgar a no poder hacer ejercicio durante un largo período de recuperación? No tiene sentido.

“Por mucho que duela (a tu orgullo) retirarte, lastimarte duele incluso más”

NO: “No pares cuando duela, para cuando hayas terminado”

SÍ: Es cierto que el cuerpo puede hacer todo lo que la mente se proponga, pero eso no siempre es positivo, ya que puede llevar a una desconexión entre ambos y un abandono de las necesidades reales del cuerpo. Está bien llevar al cuerpo a hacer cosas que le cuesten, pero que vayan a ser para su mayor bien; no lo está ser tiránicos. Escucha a tu cuerpo. El ejercicio debe ser algo que hacer con y por tu cuerpo, no contra él.

“Para cuando tu cuerpo te lo diga, no cuando te hayas obsesionado en terminar”

NO: “Gatear es aceptable, caer es aceptable, vomitar es aceptable, llorar es aceptable, sangrar es aceptable, el dolor es aceptable. Parar no lo es”:

SÍ: Parar es aceptable, tomarte un descanso es aceptable, reducir la intensidad es aceptable, abandonar tu manera de entrenar y experimentar con otra es aceptable, quemar menos calorías es aceptable, dejar a tus músculos recuperarse es aceptable. No hacerlo solo es aceptable si tu cuerpo te da luz verde para ello.

“En el ejercicio, esforzarse es bueno, parar es aceptable y disfrutar es obligatorio”

NO: “Oh, ¿duele? ¡Sigue! ¡Es tu cuerpo cambiando!”:

SÍ: Esfuérzate, haz esas últimas repeticiones que cuestan o corre esos últimos metros en sprint. Pero no se trata de empujarse hasta la extenuación. Eso no va a hacer que obtengas mayores resultados, en todo caso al revés, agotarte solo perjudicará tu progreso. Sobreentrenar hace que te sientas cansado, que tus músculos no se recuperen y que acabes rindiendo menos en el ejercicio o lesionándote. Además, durante el resto del día te encontrarás peor y disminuirá tu NEAT (non-exercise activity thermogenesis o actividad termogénica no asociada al ejercicio), es decir, lo que te mueves y la actividad que realizas cuando no estás buscando hacer ejercicio – esto es incluso más importante para tu bienestar que el propio entrenamiento.

“Oh, ¿duele? No sigas. ¿Es tu cuerpo cambiando? Sí. A peor”

En definitiva, el ejercicio no debería plantearse nunca como algo a corto plazo, con lo que vas a pasarlo muy mal pero luego alcanzarás tu meta física y ya serás feliz. Por el contrario, es algo a largo plazo, que contribuye a tu salud y a tu felicidad durante toda la vida. 

3. Ejercicio = no es para mí

En tercer lugar, hay ideas limitantes sobre el ejercicio que pueden convertirse en excusas, o hasta convicciones morales, para no hacerlo. Una vez desmentidos los mitos de que es solo para adelgazar, y de que debe ser un sufrimiento, ¿qué nos queda por desmontar?

Que se te diese mal Educación Física no significa que no sirvas para el ejercicio.

Esto nos ha pasado a muchos, con esta y con cualquier otra asignatura: creemos que lo que nos enseña en el colegio es todo lo que hay sobre el tema. Si tenemos un buen profesor y se nos da bien la asignatura, es que es algo bueno; si no, algo malo. Pero eso no es así. Anímate a explorar el ejercicio desde una nueva perspectiva. No tienes que sacar una puntuación determinada en diferentes pruebas para aprobar. No tienes que compararte con tus compañeros. Ni siquiera tienes por qué limitarte a los deportes tradicionales. Si encuentras algo con lo que te lo pasas bien, eres capaz de ser constante y tu salud mejora, habrás sacado matrícula de honor.

Que hayas intentado hacerte 2 horas en la cinta de correr para adelgazar y estés harto no significa que el ejercicio sea horrible.

Sé que hay gente a la que de verdad le gusta esto. Sé que a la gran mayoría no, pero lo hacen de todos modos. Mi consejo: elige un ejercicio que harías aunque no quemara calorías (en cualquier caso, la alimentación juega un papel muchísimo más relevante si este es tu objetivo). De este modo, acabarás teniendo el cuerpo que quieres, porque será el cuerpo más adecuado para rendir lo mejor posible en la actividad que más te gusta.

Que [insertar ejercicio de moda] te parezca aburrido no significa que el ejercicio sea aburrido.

Encuentra un ejercicio que te guste y que te motive, y no dejes que nadie te critique por ello. Hay cientos de opciones, no tienes por qué seguir los planes predeterminados de las aplicaciones de moda, o hacer lo que los vídeos de youtube dicen que tienes que hacer. No tienes que tener un tipo de cuerpo determinado para hacer ningún ejercicio. No tienes que ser mujer para hacer pilates o ser hombre para levantar pesos. ¡Y no tengas miedo a hacer el ridículo si crees que vas a cometer errores al principio!

Que [insertar creencia limitante sobre ti] no significa que seas incapaz de ponerte a hacer ejercicio.

“No tengo fuerza de voluntad”, “no soy constante”, “ya lo he intentado antes y no lo he conseguido”, “nunca encuentro tiempo”… Mira, seas quien seas, yo creo en ti y sé que puedes. ¿No será que a veces nos vemos tan superados por todo lo que deberíamos hacer o lo que vemos hacer a otros… que no somos capaces ni de empezar por lo pequeño? Algo es muchísimo mejor que nada. La clave es que ese algo, por pequeño que sea al comienzo, sea una prioridad al nivel de las más altas prioridades de tu vida. Después, si sigues todos los consejos descritos arriba, te dará tanta satisfacción y resultados que se convertirá en algo imprescindible para ti.

Que en el pasado hayas utilizado el ejercicio para dañar tu cuerpo (como en un trastorno alimenticio) no significa que el ejercicio sea malo.

Este es un punto sensible. Aquellos que hemos abusado del ejercicio tenemos que ser cuidadosos y analizar nuestros verdaderos motivos cuando queremos volver a hacerlo. Hay gente que le coge tanto miedo que desarrolla una actitud de rechazo. Incluso he oído críticas de personas recuperadas de estos trastornos hacia otras igualmente recuperadas que se dedican al fitness, diciendo que solo están camuflando su obsesión. No negaré que hay casos en que es así, pero no considero que no hacer ningún tipo de actividad física sea signo de que estés “más recuperado”. Hay que empezar con cautela y siempre bajo supervisión médica, pero la meta debería ser aprender a usar bien del ejercicio, no abandonarlo. Eso sí es cambiar una enfermedad por otras.

En conclusión: sea cual sea tu meta física, tu tipo de cuerpo, tu experiencia vital y tus gustos, dale al ejercicio una oportunidad con una mente abierta y una actitud positiva. Tu yo del presente lo disfrutará, y tu yo del futuro lo agradecerá.

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