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5 lenguajes del amor, 5 maneras de ayudar en la recuperación

5 lenguajes del amor, 5 maneras de ayudar en la recuperación

¿Eres padre, madre, hermano, amigo u otro ser querido de una persona en recuperación de un trastorno alimenticio y no sabes cómo ayudarla? ¿Intentas mostrarle tu amor y apoyo como mejor sabes, pero no parece reaccionar? Quizás simplemente habléis lenguajes de amor diferentes.

Gary Chapman ha desarrollado la teoría de los 5 lenguajes del amor (Aquí, en inglés), según la cual cada persona se inclina más por uno de ellos a la hora de expresar su amor, y es además el que más gratificante le resulta para recibirlo: palabras de afirmación, actos de servicio, regalos, tiempo de calidad y toque físico. Puede que dos personas estén intentando expresar su amor a la otra a su manera, pero a cada uno no le parezca que el otro le ama de verdad porque no recibe el tipo de amor que a él le llena. Esto no solo puede pasar en relaciones de pareja, sino en amistades, de padres a hijos…

Concretamente con las personas en recuperación esto es fundamental, ya que necesitan un apoyo extra muy grande, están muy vulnerables y propensas a no sentirse queridas o como que merezcan amor. Por eso, es importante que tú, como su ser querido, aprendas a identificar su lenguaje del amor y adaptarte a él. Estas son algunas maneras de ayudarlas:

1. Palabras de afirmación

Esta persona necesitará expresar mucho con palabras lo que siente, sus miedos, sus dificultades, hablar una y otra vez de las mismas cosas. Y buscará que la escuches con paciencia y, más que ofrecerle soluciones prácticas, que la reafirmes, que le repitas constantemente que lo que está haciendo está bien, que no te canses de decirle siempre las mismas frases, datos, etc. que sabes que le ayudan a racionalizar la situación y motivarse.

Para esta persona significará mucho que la felicites por esos logros que para ella han supuesto un verdadero reto, aunque para ti sean cosas triviales y que darías por hecho. Decirle que estás orgulloso de ella cuando consigue comer algo que le da miedo, agradecer su confianza cuando te cuenta algo que le parece vergonzoso y asegurarle que es muy valiente por hacerlo, alabar su fortaleza por seguir adelante después de un ataque de pánico, decirle lo mucho que la quieres cuando está llorando, etc.

Y cuantas más palabras, mejor: sé específico. Alábala por un hecho en concreto. Cuando le quieras recordar lo bueno que va a ser recuperarse, ofrécele un ejemplo concreto. Así sabrá que estás pensando tus palabras de verdad y no diciendo frases genéricas.

Las palabras importan

Al mismo tiempo, mide mucho tus palabras. Todas las personas en recuperación somos extremadamente susceptibles a los comentarios de otros, cualquier cosa puede actuar como detonante; pero aún más este tipo de persona. No hables a la ligera de cosas como comida, dietas o peso. Aunque estés enfadado y con razón por algo que haya hecho la persona, procura no soltar cosas hirientes, ya que probablemente ella se siente ya suficientemente mal y una carga para ti. Todo lo malo que le puedas llamar, ella ya lo piensa de sí misma. Y tus palabras pueden sumirla aún más en la oscuridad y romper la confianza.

Cuando esta persona se encuentra triste y desanimada, lo que más le va a ayudar es que le dirijas palabras de ánimo, le refuerces las creencias reales y positivas frente a las de la enfermedad, y le dejes claro tu amor incondicional. Más que invitaciones a la acción rápida, ya que este tipo de persona necesita largos tiempos de reflexión y conversación para reafirmarse lo suficiente antes de actuar.

2. Actos de servicio

Esta persona lo que más necesita es tu ayuda concreta en aquellas tareas que le resultan más difíciles. Tira tú esa ropa que le va a resultar detonante cuando se le vaya quedando pequeña. Llama tú al médico cuando a ella le dé apuro. Limpia tú el desastre que ha provocado al montar una escena, o la comida del plato que no ha logrado terminarse.

Y no te limites a estas cosas. En la medida en que tengas tiempo, quítale la mayor cantidad posible de obligaciones. Piensa que la recuperación es ya más que suficiente carga y responsabilidad, y cualquier cosa que le permita estar más tranquila y poder descansar durante el poco tiempo que le queda libre mentalmente será una bendición. No pienses que es perezosa por no hacer lo que otros tienen que hacer, realmente está agotada.

Es muy posible que no pida ayuda porque ya sienta que molesta lo suficiente; en cambio, si tú te ofreces, y lo haces de buenos modos y mostrando sincero interés, apreciará muchísimo que valores su esfuerzo en su propia sanación haciéndole la vida más fácil en el resto de cosas.

Por el contrario, si más bien se le recrimina lo que no hace, pronto se sentirá abrumada y sobrecargada, y su cabeza le dirá que es perezosa e inútil. Igualmente si haces estos actos de servicio, pero refunfuñando y quejándote. Intenta comprenderla, y haz lo que te gustaría que hicieran por ti si te encontraras gravemente enfermo y en constante tormento.

3. Regalos

Con esta persona funciona muy bien un sistema de “premios”. No por el objeto en sí, ya que no importa si son cosas caras o grandes, sino porque es la manera en que mejor reconoce tu amor, cuando se lo manifiestas a través de un pequeño obsequio elegido con cariño. Por ejemplo, un detalle (como un colgante) cada vez que gane un número determinado del peso que necesita, ropa nueva bonita que se adapte a su nueva talla y la haga sentirse bien, o cualquier otra pequeña recompensa por un reto difícil superado.

Cada vez que lo vea o lo utilice, recordará por qué lo tiene y cómo con ese regalo mostraste tu alegría y reconocimiento por lo que logró, y eso le animará a seguir. Además, si son cosas relacionadas con la comida, como platos, tazas o cubiertos chulos, le ayudará a poner la comida que se sirva ahí en un contexto de cariño.

Sé visual

Una variante para aplicar este lenguaje diariamente (ya que normalmente no se pueden hacer regalos todos los días) es establecer otros sistemas visuales, de puntos o sellos: por ejemplo, poner un calendario (o algo más aleatorio como una jarra), con diferentes retos que ir realizando cada día, y cada vez que se consigue uno, marcarlo visualmente con algún signo en el calendario, un corcho, un póster, etc. Reunido un número x de estos, se pueden convertir en un regalo tangible. Este sistema es en cierto modo competitivo aunque sea contra uno mismo y a algunas personas les encanta, mientras que a otras les puede poner de los nervios; hay que valorarlo en cada caso.

La clave en cualquier caso es que no dejar que se convierta en una mecánica fría y automatizada, sino que vaya acompañada de gestos que recuerden que es un manera de demostrar amor y afecto.

4. Tiempo de calidad

Lo que estas personas más valoran es que les des tu completa atención. No es tan necesario que hagas algo concreto, solo que estés ahí, que escuches, y que cuando estáis juntos no estés pendiente de otras cosas (el teléfono, la televisión, papeleo…), ya que entonces les estarás comunicando o que no son tan importantes como esas cosas, o incluso que su presencia es un fastidio para ti porque te están impidiendo llevar tu vida. Procura ser paciente, todo tu tiempo con una persona en recuperación que lo necesita está bien invertido.

Si algo que tienes que hacer es muy urgente, primero replantéate si de verdad es absolutamente imprescindible que lo hagas en ese mismo instante; no des por hecho que a la otra persona le debería dar igual esperar un poco a que tú estés libre, si viene a ti en ese momento es por algo, y quizá luego sea demasiado tarde (ya ha caído en el comportamiento que pretendía evitar, ya no te va a contar aquello sobre lo que pensaba abrirse, etc.). Si en efecto no puedes atenderla, sé muy claro con a partir de qué hora podrá contar con tu total atención, para que vea que realmente te interesa dársela.

Cómo pasar tiempo de calidad juntos

Cuando estés con la persona en esos momentos, intenta no adelantarte o dar la impresión de que hay que solucionar las cosas deprisa. Déjale tiempo para expresarse, para llorar, o solo para estar a tu lado sin decir nada. De lo contrario, puede creer que lo que quieres no es ayudarla sino que se vaya pronto.

A la vez, no te distraigas, ya no pensando en otras cosas, sino pensando en tu próxima respuesta, en información que hayas aprendido en terapia, etc. Esta persona valora más que la escuches atentamente por encima de que tu respuesta vaya a ser rápida y perfecta. Y si además tu respuesta es una insistencia sobre una idea fija que tú tienes muy clara, pero no tiene que ver con lo que te ha contado, porque lo que buscas es redirigirla, se puede sentir muy herida.

Este tiempo de calidad incluye también realizar actividades juntos. Intenta sacar tiempo para dar paseos, ir al parque, al cine, a un museo o —si esto es bueno en la fase de la recuperación en la que esté— a comer juntos. Es probable que durante la enfermedad la persona se haya alejado de ti y que además evitara este tipo de actividades sociales, o no las disfrutara por estar pendiente de  su cuerpo, la comida, etc. Aprender a disfrutarlas de nuevo es un gran regalo.

5. Contacto físico

Las personas con trastornos alimenticios, por lo general, no suelen gustar demasiado del contacto físico, por sentirse avergonzadas de su cuerpo. Así que incluso si este resulta ser el lenguaje de amor de la persona con la que tú estás, ten cuidado con cómo lo expresas. Una caricia o un abrazo pueden ser muy tranquilizadores y reafirmadores, pero asegúrate de que la persona no está incómoda. Sobre todo, evita movimientos que impliquen apretar o coger piel (como un pequeño pellizco), pues esto puede ser detonante haciéndole creer que hay algo que sobra en su cuerpo.

No toques a la persona sin su permiso y acércate siempre con respeto. Pero con todas estas advertencias, realmente el contacto físico puede ser muy beneficioso, y más concretamente para las personas que lo tienen quienes lo tienen como lenguaje de amor. Es el modo en que perciben que estas ahí para ellas, de la manera más física y palpable. Coger de la mano, dejarle apoyar la cabeza en tu hombro o en tu regazo, etc., todo eso son formas en que notará la conexión contigo y se sentirá a salvo. Le ayudará a sentir que puede ser amada incondicionalmente aun cuando piense lo contrario.

Evidentemente, todas estas formas de amor se pueden combinar, ya que tenemos 1 o 2 lenguajes del amor predominantes —que son los que es importante no descuidar—, pero todos son buenos en determinados momentos. Lo fundamental es tener mucha paciencia con una persona que a veces puede mostrarse reticente a tu amor, pero en el fondo lo quiere, te quiere. La recuperación puede ser un tiempo precioso para reconstruir relaciones dañadas por la mentira y el enfrentamiento. ¡Aplastad juntos el mal con el amor!

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