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Por qué estoy a favor de las fotos de transformación

Por qué estoy a favor de las fotos de transformación

Cuando yo entré en la comunidad de recuperación de trastornos alimenticios en Instagram a principios de 2017, todo el mundo publicaba fotos de transformación. Sin embargo, últimamente se han vuelto controvertidas. No solo hay menos gente publicándolas, sino que quienes lo hacen sufren duras críticas por parte de quienes están en contra. Yo respeto a quien no quiera publicarlas pero, personalmente, estoy 100% a favor. A continuación explico por qué… ¡y aprovecho para compartir algunas!

A mí me ayudaron

En primer lugar, por experiencia personal. A mí me han ayudado un montón en mi recuperación, y por tanto creo que es de justicia que yo también publique este tipo de fotos si quiero ayudar a otras personas. Entiendo que a algunas personas no les ayuden, y se quejen porque incluso les resultan detonantes. Lo siento por ellas, y en ningún caso es mi intención hacerles daño.

Pero creo que esas personas deberían ver la utilidad que para otros tienen y no imponer su criterio. Aceptar que no todo es para todos, y eso no lo hace malo. Es igual que si te tomas una medicina equivocada, o comes un alimento que te da alergia. Son cosas buenas, pero para otras personas. Aprecia el bien que les hacen a ellas. No es justo que haya gente que se sienta presionada para dejar de publicar fotos de transformación solo porque quienes se han molestado griten más alto, privando de ese recurso a quienes sí les supone una fuente de motivación.

Peso sano no significa gorda

A lo que más creo que ayudan las fotos de transformación es a desterrar el mito de que llegar a un peso sano = volverse gorda. Y este es un miedo muy real y serio que tenemos las personas con trastornos alimenticios, y que puede hacer que no queramos empezar la recuperación. En cambio, ver ejemplos de personas que se han recuperado y mantienen un físico que nos resulta agradable anima a seguir su camino. Vamos a seguir creyendo que en nosotras no funcionará y nos volveremos gordas, y vamos a ver también transformaciones que no nos gustan y creer que así es como acabaremos. Pero, por lo menos, tendremos un rayo de esperanza al que agarrarnos: hay gente que lo ha conseguido, luego no tiene por qué ser necesariamente como pensamos, hay una posibilidad —aunque nos parezca remota— de que esto acabe bien.

Celebrar tu cuerpo

Subir fotos de transformación es una manera también de celebrar tu cuerpo, y esto es muy positivo. Quien antes odiaba su cuerpo, ahora está orgullosa de él, y eso no debería ser censurado. Una persona que ha pasado por un proceso de recuperación tiene todo el derecho a sentirse orgullosa de lo que ha construido con trabajo duro y esfuerzo. De ese cuerpo que ha levantado de las puertas de la muerte y ha convertido en un cuerpo sano, fuerte, que le permite vivir su mejor vida. Lo mismo digo respecto a las fotos de transformación de fitness, de programas de adelgazamiento, etc.

Los problemas físicos importan

Por otro lado, aunque los trastornos alimenticios son enfermedades mentales y la parte física visible es tan solo la punta del iceberg, no por eso es algo anecdótico. Los efectos físicos de la anorexia también son graves, tan graves que pueden conducir a la muerte. No tienes que esperar a llegar a los pesos más bajos para “estar enferma” y elegir la recuperación, pero si ya estás en un peso muy bajo, debes darte cuenta y hacerlo con más urgencia que nadie, porque quizás cuando quieras sea ya demasiado tarde. Además, una vez has salido del peligro, pensar en dónde estuviste y de lo que te has librado es una experiencia catártica, que te hace exclamar con todo el conocimiento de causa las palabras del Salmo 30: “Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa”. 

Mi historia es mi historia

Hay quienes argumentan que las fotos de transformación perpetúan el estereotipo de la chica extremadamente delgada con anorexia, y por tanto que solo sean estos casos los que se detectan y para los que se busca ayuda. Por supuesto: cualquier persona, en cualquier peso, puede estar sufriendo un trastorno alimenticio. Las enfermedades mentales no siempre se pueden ver físicamente. Y para una persona con un trastorno alimenticio restrictivo, esperar a que los efectos sean evidentes es esperar demasiado. Por eso, animo a personas con trastornos alimenticios en cualquier condición y con cualquier aspecto a que no tengan vergüenza, hablen, compartan su historia, se hagan ver. Yo les apoyaré y ayudaré en lo posible a difundir esta realidad.

Pero no voy a contar una historia diferente a la mía. Mi historia es mi historia, e incluye innegablemente un componente físico. Dejadme compartir algo que para mí ha sido importante. ¿Que respondo al estereotipo de “chica joven, blanca, de clase media-alta, perfeccionista, muy delgada”? ¿Y qué? No por eso mi sufrimiento —ni el de nadie en el mismo caso— es menos válido.

Diferentes cuerpos, misma belleza

Otra ventaja de las fotos de transformación es que ayudan a ver que hay diferentes tipos de cuerpos bellos. Los cuerpos hiperdelgados son todos iguales. Incluso las caras se vuelven similares. Cuando nos recuperamos y florecemos, en cambio, nuestros rasgos se individualizan. Si esto es un jardín, unas somos margaritas, otras violetas, otras rosas… mientras que antes éramos todas tallos enclenques. Darte cuenta de que no tienes que ajustarte al estándar de los medios de comunicación, de la moda o de las páginas pro-ana, sino que tu propio cuerpo en su máximo estado de salud estará también en su máximo estado de belleza, aunque sea diferente a otros que también te gusten, porque se ajustará a ti como los otros se ajustan a los de las demás, es un paso muy estimulante.

Mucho más que el peso

Hay que decir también que las fotos de transformación muestran más diferencias que el tamaño del cuerpo. Para empezar, se aprecian los cambios en otras características físicas que normalmente pasamos por alto, como la salud del pelo, de la piel, etc. Estos pequeños detalles pueden animar mucho en la recuperación cuando la percepción del volumen del cuerpo está muy alterada por la distorsión. Pero aquí me quiero referir sobre todo a “eso” que transmiten. Una cosa que llama mucho la atención en este tipo de fotos es el brillo de los ojos, la vida que irradia el “después”. No quieres alcanzar ese “después” por el cuerpo tanto como por la felicidad que va asociada.

¡Lee los textos!

Para terminar, quiero resaltar el valor de los textos que acompañan a las fotos de transformación. En efecto, hay muchísimas cosas de los trastornos alimenticios y la recuperación que no se pueden ver en una foto. La foto muestra una parte de esa realidad: para las demás, están los textos que escribimos, como una caption en Instagram, un post en un blog o una entrevista en una revista. Debemos intentar siempre que la gente no se quede solo con la imagen, sino invitar a que profundicen y reflexionen sobre lo que hay detrás de ella. Las realidades visibles se expresan con fotografías; las invisibles, con palabras (¡o con arte!). Son complementarias, no opuestas.

Pasar por un trastorno alimenticio y recuperarse supone una transformación radical, que a veces se refleja en un cambio corporal, del que podemos —incluso diría debemos— estar tanto orgullosos como agradecidos. Y compartirlo con alegría. La verdadera transformación, sin embargo, será la de la mente y el espíritu. En definitiva, toda la persona. Una transformación de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz. Si la necesitas… empieza hoy.

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