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Restricción Calórica: vive más… o menos (y definitivamente peor)

Restricción Calórica: vive más… o menos (y definitivamente peor)

En la entrada de la semana pasada señalé algunos fallos en los argumentos en apoyo tanto del ayuno intermitente como de la restricción calórica. Pero ahora, en esta segunda parte, vamos a hablar específicamente de la restricción calórica. Afortunadamente, no es un movimiento muy mainstream todavía, pero merece la pena hablar de ello para evitar que aquellos interesados en la salud y el envejecimiento caigan en sus trampas.

Restricción calórica: ¿un trastorno alimenticio?

El grupo que más lo promueve es la Calorie Restriction Society. Y lo siento, pero no puedo ser imparcial con ellos. Su mente está retorcida. Dicen que no tienen nada que ver con las personas anoréxicas, pero son justo como ellas. Solo que ellos creen que son demasiado inteligentes para tener un trastorno alimenticio. Su página explicando las diferencias entre la restricción calórica y la anorexia es, sencillamente, indignante (iba a decir desternillante, pero luego he recordado que esto es un asunto de vida o muerte).

Quizás mi favorito es “anorexia: soy malo” vs “restricción calórica: soy bueno”. Claramente no saben de qué están hablando, las implicaciones morales de la anorexia. Aunque “obsesionado con la báscula en tu baño” vs “obsesionado con la báscula en tu cocina” rivaliza de cerca. Wtf. Creo que la conclusión más lúcida es esta de Kate Taylor:

“Siempre he pensado que la inanición voluntaria tiene un atractivo potencial para mucha gente. Simplemente sucede que en nuestra sociedad son mayoritariamente las mujeres las que llevan las dietas tan lejos como para descubrir los posibles beneficios: el consuelo emocional, la válvula de escape para la ira, la elevación espiritual o intelectual. Pero la restricción calórica ahora ofrece una oportunidad para hombres hiperracionales, ligeramente obsesivos —hombres que no se sienten cómodos con aspectos de una identidad masculina convencional— de descubrir el lado positivo de la inanición”.

Los peligros de la desnutrición y el bajo peso

Los conceptos de “infranutrición sin desnutrición” y “restricción calórica con nutrición óptima” (sus lemas) suenan paradójicos, porque —en la vida real— lo son. El cuerpo no solo necesita nutrientes. Necesita calorías. Por eso en la recuperación de anorexia nerviosa, cuando se parten de IMC críticos, toda subida supone una gran mejora en los marcadores biológicos de salud, aunque sea debida a la peor de las dietas.

La premisa entonces es comer lo menos posible para mantener un peso sano. Pero, ¿no es eso lo que debemos hacer todos en una fase de mantenimiento? Si consumes un 30% menos de las calorías recomendadas para ti —el número mágico que normalmente proponen estos grupos—, vas a perder peso.

Otra cosa es que esta gente crea que estar en un peso más bajo no es un problema. No entienden que el peso ideal no tiene por qué ser el mínimo que permite la escala de IMC (ya ni hablo de quienes están por debajo).

Dicen que son diferentes de la anorexia porque lo hacen “con control”. Sí, registrando todo lo que comen detalladamente en softwares de análisis nutricional. Viendo todo como números. Pero no puedes engañar para siempre a la naturaleza.

Osteoporosis y más

En nosotras se manifiesta antes. Para las mujeres, una restricción calórica excesiva o estar en un peso más bajo que tu peso ideal (no el que tú creas que deba ser, sino el que tu cuerpo determina), lleva a la amenorrea, la pérdida de la menstruación. Y la consecuencia más alarmante de esto —aparte de, como es evidente, la esterilidad— es la osteoporosis.

Para incrementar la densidad mineral ósea es necesario llevar a cabo un ejercicio con suficiente impacto e intensidad como para producir reacciones catabólicas, es decir, que unas células llamadas osteoclastos destruyan hueso. En el proceso de recuperación, se producirá una respuesta proporcional a través de reacciones anabólicas, en las que los osteoblastos estimularán la formación de hueso. El hueso, siguiendo la llamada ley de Wolff, aumentará su masa y su fuerza en respuesta al estrés al que sea sometido. Es muy difícil conseguir esto con una dieta de unas 1400 calorías y sin bajar a pesos horribles.

 

El cuerpo da más signos. En los hombres es muy notorio el descenso de los niveles testosterona. Por eso tanto hombres en CR como mujeres con anorexia reportan pérdida de deseo sexual. Otro signo es la incapacidad de regulación térmica, de resistir temperaturas frías.

El papel de las proteínas

Es también de temer la postura —cada vez más en boga desde la publicación de El Estudio de China de Colin Campbell— de que lo que hay que reducir para vivir más es la proteína. Promover la restricción proteica es altamente peligroso. Después de todo, ¿de qué sirve alargar la supuesta esperanza de vida si luego una enfermedad te va a matar, porque no vas a tener fuerzas para afrontarla?

En este sentido, merece la pena analizar un famoso estudio * en el cual se daba a unas ratas una sustancia cancerígena (aflatoxina), y se descubrió que las que eran alimentadas con una dieta más alta en proteínas desarrollaban cáncer de hígado, mientras que las otras no. Pero lo que no se suele decir es que estas ratas, aun sin cáncer, morían antes. No alcanzaban niveles de crecimiento adecuados, desarrollaban hígado graso, y morían rápidamente cuando eran expuestas a la aflatoxina porque los efectos agudos de su toxicidad las afectaban en mayor medida.

Es decir, no llegaban a tener cáncer porque 1) no les daba tiempo y 2) no contaban con suficientes aminoácidos como para permitirse la proliferación celular de un tumor. Vamos a repetir esto: su deficiencia de proteínas las hacía incapaces de llevar a cabo el proceso de síntesis para la creación de nuevas células. Esto en ningún caso se puede considerar algo bueno.

Mundos ficticios

Quizás si las ratas hubieran vivido en el laboratorio, sin recibir las dosis de aflatoxina y protegidas de todas las enfermedades del mundo en un ambiente aséptico, habrían vivido más. Pero eso no es la vida real. La vida real tampoco es tomar aflatoxina; mejor deja de abusar de sustancias cancerígenas. Además, las ratas viven de media menos de 2 años, por lo que trasladar posibles incrementos en su esperanza de vida a la humana es irrisorio. 

Psicología

Como siempre al estudiar cuestiones de salud, la salud mental es completamente ignorada. Parece que cualquier obsesión por la comida vale en nombre de la salud. No olvidemos que la salud mental influye de lleno no solo en la calidad de vida, sino en la propia salud física, estando el estrés directamente relacionado con la mortalidad (así que yo lo llevo mal… bueno, aunque parece ser que dar a otros elimina esta relación, así que espero que mi labor aquí valga jaja… pero estoy divagando).

Muchas personas reportan que, tras sentirse fatal durante los primeros días o semanas de ayuno intermitente o de restricción calórica —también sucede esto con la dieta cetogénica—, llegan después a un estado como de euforia, de estar en un “alto” constante, de no tener hambre y experimentar niveles elevados de energía.

¿Por qué el alto?

Este efecto no es nada que se deba celebrar. Lo mismo nos pasa a las personas con anorexia. Al principio, el cuerpo te envía todas esas señales para hacerte saber que necesita comida. Pero, si no haces caso de ellas, pasa a otra estrategia. El cuerpo desea tanto sobrevivir que se adapta a cualquier cosa lo mejor que puede, y en el caso de una inanición prolongada cree que la mejor manera de hacerlo es que tengas energía y que no te abrume el sentimiento de hambre para que puedas poner toda tu atención en la acción: en la acción de conseguir comida, que en otro tiempo habría implicado un esfuerzo como salir a cazar.

Por eso yo me sentía más inteligente y elevada y espiritual que el resto del mundo, como le pasa a las personas que llegan a entrar en este estado. Por favor, si llegas a estar así, no lo interpretes como un triunfo, sino como una señal de peligro y de que debes salir de ahí lo antes posible.

No es lo mismo llegar a estar cómodo con un horario de ayuno intermitente (que está muy bien, si lo quieres probar tienes que aguantar más allá de los días iniciales para dejar la fuerza de la costumbre y ver si tu cuerpo responde a ese nuevo ritmo), que estar como si te hubieras chutado algo.

Algunas conclusiones

No tengo nada contra el ayuno intermitente como “dieta” para bajar de peso si eso es lo que necesitas. No es superior como dicen algunos, todas esas proclamas son mentira. Haz aquello en lo que vayas a tener más adherencia para mantener un déficit calórico.

Tiene beneficios, la mayoría compartidos con el resto de las dietas. Uno, por la reducción de peso. Y dos, por los cambios en la alimentación y estilo de vida que lo suelen acompañar (más comida real, más verduras, más ejercicio…).

Tiene beneficios específicos, como cada dieta los tiene. Quizás en ti funcionen mejor o peor. Escuchar a tu cuerpo te lo revelará.

Piensa en esto...

La restricción calórica no es sino otro trastorno alimenticio, una forma elegante de llamarlo porque esta gente cree que la anorexia va de estar delgado y no de obsesión, que es lo que ellos tienen. Obsesión por prolongar la vida, estar dispuestos a sacrificar todas las horas de su día por estar unas más en el mundo. Cuidar del mantenimiento de la propia vida y alargarla mediante prácticas saludables es un deber importante, pero no a cualquier precio. En el fondo, late el miedo a la muerte y la ilusión de vivir para siempre. Pero prefiero un cuerpo con el que pueda vivir diariamente y cumplir con mis deberes y dar el máximo de mí en cada momento. Esto también se aplica si el ayuno intermitente no te permite hacer esto en tu vida.

Para obtener los beneficios metabólicos, cardiovasculares y cerebrales de la restricción calórica prefiero el ejercicio. El cual a menudo debe limitarse severamente si estás comiendo pocas calorías, e incluso más si estás restringiendo proteínas. Así que los beneficios que crees que estás ganando por un lado, los estás perdiendo por otro. Si es que hay realmente beneficios y no acabas simplemente con deficiencias que te hacen hipersusceptible a cualquier enfermedad y una osteoporosis que no te permita ni caminar.

La autofagia del ayuno intermitente es un campo de investigación interesante. Pero creo que solo para aquellos a quienes les va bien esta estructura. Quienes no, pueden sufrir efectos negativos tan malos que contrarresten de sobra a este beneficio. Y al final te hagan perder la salud. Y morir antes.

Así que:

Podría decir muchas más cosas, pero espero que esta entrada haya sido útil para sacar a la luz algunos de los principales peligros de esta nueva invención de la cultura de la dieta. ¡Piensa siempre críticamente antes de caer en sectas obsesivas como esta!

*Aunque el artículo es muy bueno y ha sido escrito por un profesional en extremo confiable, la calidad de la página web en general es cuestionable. Así que, por favor, lee solo ese artículo, no otros.

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