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Ayuno de Cuaresma: ¿te hace más santo (y sano)?

Ayuno de Cuaresma: ¿te hace más santo (y sano)?

Aún queda una semana para Cuaresma y ya estoy muy hasta las narices del tema del ayuno. Concretamente, de la gente que no para de restregar en la cara de los demás su ayuno, de los que se lamentan de que la Iglesia se haya vuelto “demasiado blanda” con los ayunos que prescribe, de los que creen que cuanto más extremo es algo, mejor, y de los que te lo intentan justificar apelando a la salud.

Lejos de mi intención condenar el ayuno o la penitencia en general. Pero quiero hablar en este post a todas esas personas que han discernido que esta práctica no es lo que Dios les está pidiendo, para que no se sientan peores católicos o «laxos».

Distraer de Dios

Uno de los propósitos principales del ayuno es quitarse de cosas que nos distraen de Dios. ¿La comida te distrae de Dios? ¿O, por el contrario, es algo que te acerca a Él, un medio que te atrae hacia Él?

 Creo que por eso es muy bueno no que se hayan eliminado ayunos, sino que se haya ampliado el sentido de este término, llevándolo más allá de la comida, en la que creo que a veces se pone un énfasis excesivo. ¿Qué es lo que, aunque sea lícito en sí, te está distrayendo de Dios? De eso es de lo que debes ayunar.

¿Claridad mental?

Hay gente que dice que es también para tener mayor claridad mental y así meditar las cosas divinas. Yo desde luego cuando tengo claridad mental es cuando como, cuando mi mente tiene energía para rendir correctamente. El cerebro requiere un aporte constante de glucosa, que proviene de la digestión de los carbohidratos.

En períodos de inanición, el hígado genera cuerpos cetónicos a partir de los ácidos grasos, que sirven para reemplazar parcialmente a la glucosa como fuente de energía para el cerebro. Pero no son la fuente preferida, ni la más efectiva, ni una sostenible. Por supuesto, tú te puedes sentir muy elevado, esa es una sensación común en el ayuno prolongado, un “alto” como si fueras puesto, pero en realidad estás manteniendo unas funciones bajo mínimos, y es un intento de tu cuerpo por mantenerte alerta como mecanismo de supervivencia y para que puedas conseguir comida. Yo no siento la mente “embotada” cuando como y ligera cuando no, sino todo lo contrario: despierta, ágil… bien. 

Efectos negativos

Además, es importante fijarse en lo que he dicho del hígado, pues el ayuno, contrariamente a la creencia popular de que “limpia” el organismo, lo que hace es sobrecargar el hígado llenándolo de toxina metabólicas producidas por los procesos que induce el ayuno para obtener energía, al tiempo que empeora su habilidad para destruirlas y expulsarlas.

De hecho, si algo está claro es que el ayuno acaba causando una disminución del tamaño del cerebro y de la capacidad para llevar a cabo las funciones cognitivas, procesar información, pensar, razonar complejamente e incluso tener en orden los sentimientos y emociones. Esto pasa con la anorexia, que al fin y al cabo en el sentido físico es un ayuno. No importa con qué intención lo hagas, los resultados físicos van a ser los mismos. Se puede incluso llegar a un síndrome crónico de pérdida de memoria llamado Síndrome de Korsakoff. La única manera de prevenir esto es comiendo lo suficiente como para mantener un peso que sea sano para ti, con regularidad.

Y si piensas que los déficits cognitivos solo se dan en casos muy extremos de ayunos muy prolongados como los de la anorexia… pues puede que no sea así. Hay estudios que con ayunos cortos ya empiezan a mostrar esos problemas cerebrales. Otros no, ciertamente —con toda probabilidad, porque cada persona es diferente y reacciona de forma distinta—, pero desde luego ninguno muestra un aumento de las facultades que pueda justificar esta creencia.

Templanza y moderación

Por supuesto, tenemos que comer solo las cantidades que realmente necesitamos, y hay mucha gente que, sea por dejadez o por ciclos de dietas y rebotes, tiende a comer de más durante el año y por tanto le viene bien un período para tomar más consciencia… Pues fantástico entonces aprovechar la Cuaresma para combatir un vicio y para asumir tus responsabilidades con el Templo de tu cuerpo. Pero, si practicas la templanza y ves que estás comiendo justamente lo necesario porque escuchas a tu cuerpo, ¿por qué vas en este tiempo a romper una virtud —que parece que la templanza solo se puede romper por exceso, pero no…— y a derruir tu Templo?

Y, de todos modos, hay que tener cuidado, porque es un tiempo demasiado largo y puede llevar a perder mucha masa muscular y desarrollar deficiencias de micronutrientes.

Hay gente muy partidaria del concepto de “feasting & fasting”, entendido como acompañar los tiempos de fiesta de la Iglesia con festines, y los más sombríos con ayunos. Suena bonito, pero no es más que una manera de intentar cristianizar el comportamiento desordenado de atracón y restricción.

Yo sin duda prefiero practicar la moderación todo el año, y no unos días atiborrarme hasta que duela y otros pasar hambre. Prefiero escuchar a mi cuerpo y hacer eso naturalmente según lo que me pida, es decir, por ejemplo, si hay un día de fiesta y se come algo especial, ver si el siguiente a lo mejor no tengo que comer como un día normal si me siento más llena… o quizá sí porque no me ha influido.

El número de comidas

Tampoco veo el sentido al limitar el número de comidas por día a 3, una grande y dos pequeñas. De nuevo, ¿por qué forzarte a comer hasta reventar en una comida, y sin embargo encontrarte mal el resto del día? Ah, que eso no es lo que tendrías que hacer en la comida principal… bueno, pues entonces perderás peso. Y eso no es bueno ni sano para todos.

Y restringir arbitrariamente los horarios de comida me parece absurdo. Suena totalmente como un trastorno alimenticio. Hay gente a la que este patrón de alimentación le funciona bien, pues olé, que sigan. Hay gente que pica comida todo el tiempo compulsivamente, oye, pues que pruebe esto a ver si se quitan el hábito. Para el resto, si te vienen bien 4, 5, 6 comidas, las que sean, pues adelante. Es decir, si tu relación con la comida ya está ordenada, ¿para qué la vas a desordenar en Cuaresma? Trabaja en aquello que esté desordenado en tu vida.

Algunos dicen que en realidad es lo que nuestra naturaleza nos pide… Creo que confunden que podamos soportar algo con que debamos hacerlo. El cuerpo humano puede sobrevivir a muchas situaciones límite, siempre lucha para mantenerte con vida. Eso no significa que tengas que ver hasta dónde puede llegar.

Ayuno intermitente

En realidad, es el mismo problema que se presenta con el ayuno intermitente. Si tan natural es, ¿por qué marcar tiempos arbitrarios? ¿Por qué no intentar aprender a comer intuitivamente en su lugar?  Y unos días comer una o ninguna comida al día si te apetece, y otros 8… Ah, eso no, solo vale lo primero

Pues para mí toda dieta que te enseñe a ignorar las señales de tu cuerpo en vez de a honrarlas se debe desechar. Aunque se intente cristianizar. Porque, aunque me estoy yendo por la tangente ya que esto no es de Cuaresma, quiero tocar este punto también. Me cansa que se intente justificar el ayuno intermitente diciendo que es lo que se ha hecho más en la historia, o que la Iglesia en el fondo es lo que promovía porque es así de sabia.

Para empezar, no sé a cuándo se refieren con historia, porque precisamente para eso pasamos los humanos del Paleolítico al Neolítico, para tener comida disponible con más regularidad, ese era el instinto de la naturaleza, si tan bueno y natural hubiese sido el ciclo de ayuno-caza de grandes piezas, no habríamos sentido la necesidad de aspirar a algo mejor. Pero bueno, sea cual sea el período histórico que cojan, ¿a que comen cosas que no se comían entonces?

¿Dogma de comida?

Y lo de la Iglesia… ¿a que el resto de la ciencia enseñada por la Iglesia a lo largo de los siglos la tienen por superada? No es infalible en estos temas, que un santo u otro tuviera una opinión o incluso hubiera investigado sobre algo no quiere decir que tenga que ser la verdad absoluta. Y, pese a todo el bombo que se le está dando ahora, la realidad es que los estudios serios sobre ayuno y ayuno intermitente no dicen nada especial, no en humanos, a largo plazo y cuando no cambia el peso. Aunque de esto ya hablé largo y tendido en esta entrada.

Más peligros del ayuno

No veo entonces por qué un ayuno (en el sentido estricto de comida), cuanto más prolongado y extremo mejor, es lo que algunos piensan que debe promoverse en Cuaresma. Solo el hecho de que los niños, ancianos, embarazadas y enfermos estén exentos debería darnos una pista de que muy bueno no puede ser. Para individuos adultos sanos sin anomalías, puede que reducir un poco la comida no tenga efectos negativos. Excepto si te hace perder peso cuando no debes, claro. Y si no te puedes permitir eso, cambiar el patrón en que tomas tus comidas artificialmente para que sean menos es un sinsentido contra natura.

Bueno, sí hay un efecto negativo general del que se habla poco, y es la rápida eliminación de sodio y potasio, que puede causar un desequilibrio de electrólitos. Esto puede provocar hipotensión e incluso alterar el ritmo cardíaco. De hecho, en períodos de ayuno se recomienda tomar suplementos de sodio y potasio, y aumentar el consumo de sal para atenuar las pérdidas, pero esto se suele callar. Y siempre he defendido que una dieta que necesita suplementos sí o sí no es saludable.

Otros peligros son la anemia, el debilitamiento del sistema inmunitario, la osteoporosis y los daños en el hígado, los riñones y el intestino. Con lo cual, si tienes propensión a cualquiera de estas cosas, deberías ir con cuidado.

Otras formas de ayuno

Mucho mejor es ayunar de aquellas prácticas en tu alimentación que no sean saludables. Aprender a respetar tu cuerpo. Así será verdad eso que tan de moda está ahora decir de que la oración es amor a Dios, la limosna amor a otros y el ayuno amor a uno mismo.

O ayunar de otras cosas. Hay mucha gente que ayuna de redes sociales, televisión o música, pero hay ayunos incluso más creativos, como ayunar de hablar mal a otros o de hablarte mal a ti mismo. Al final, en este caso me da igual que no sea lo tradicional, porque a diferencia de la mayoría de las innovaciones, esta es un enriquecimiento grande para las prácticas de la Iglesia, que permite vivir más a fondo el sentido verdadero del ayuno.

Corregir desórdenes, quitar aquello que te aleja o te distrae de Dios, privarte de aquellas cosas que consumen tu tiempo o energía para dedicar estos más hacia el Señor de manera especial en estos días, evitar que algo del mundo se convierta en el centro de tu vida, quitar apegos excesivos, dominar las pasiones e impulsos… Todos los ayunos alternativos son formas válidas de ofrecer una penitencia, y los beneficios serán mayores cuanto más significativa sea esta para tu vida concreta. Ayunar de comida solo será significativo para unos cuantos.

Ayuno y santidad

Por todo esto, comer lo menos posible no te hace más santo. Ni siquiera aunque esa sea tu intención, como ya expliqué aquí. Y, desde luego, la soberbia, la autoglorificación y el ir anunciando por todas partes lo mucho que ayunas no ayuda.

Así que, si la gente a tu alrededor está ayunando y menospreciando a quienes no lo hacen, no te preocupes, no sientas que estás fallando a Dios o que no estás haciendo lo suficiente. Discierne qué forma de sacrificio es la que va a ayudar a purificar tu alma y llevarte más a Dios, haciéndote de verdad crecer en amor hacia Él, hacia los demás y hacia ti mismo, en orden recto y con la virtud de la templanza.

¿Dividir los alimentos en (2)

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